Segundo pilar de la salud: ¡Comida!

Hace unos días, en uno de nuestros posts de Instagram y Facebook, les contábamos que una excelente salud depende de 4 pilares llamados Los 4 Pilares de la Salud. 

Prometimos hablar más sobre cada uno de ellos, así que hoy les contaremos sobre el segundo pilar: ¡La comida! Si se perdieron nuestro blog sobre el primer pilar (Relajación) los invitamos a buscarlo en nuestra página web ya que estaba súper interesante.

Los 4 Pilares de la Salud son:

Relajación

Comida

Movimiento

Sueño

En Nutri Greek creemos que es sumamente importante disfrutar el proceso de cuidarse. Estos 4 pilares nos ayudan a balancear nuestro estilo de vida y darnos calidad de vida y en esto, se resume la magia para vivir una vida totalmente saludable.

Recordemos que nosotros somos lo más importante, nuestra salud y nuestro bienestar siempre va primero y mientras nosotros estemos felices, podremos dar felicidad y amor a los que nos rodean.

Somos enfáticos en el poder de la comida o de la alimentación, y por eso creamos productos acorde a eso. Tenemos muy claro que no se trata de vivir una vida a punta de dietas estrictas, de pasar hambre para adelgazar o de vivir diariamente restringiéndonos y estresados por lo que comemos.

Se trata de disfrutar plenamente lo que comemos, de aprender con prueba y error qué es lo que más nos gusta y acomodarnos de forma que podamos balancear nuestros gustos (eso que nos hace feliz) con lo que sabemos nos da buena nutrición y nos llena de salud.

Se trata de tomarnos nuestro tiempo para disfrutar y saborear la comida (Mindful Eating), para que cuando logremos este balance empecemos a comer con felicidad en lugar de con culpa, con angustia o con tristeza.

La verdad es que la mayoría, sino es que todos, crecimos en un mundo de modelos Victoria’s Secret o modelos de todo tipo en todas las revistas. Esto nos generó una idealización de la belleza. Las redes sociales y el boom digital llegaron a intensificar esto, pues empezamos a ver cada día y sin parar esos “ideales” físicos y de estilo de vida que no necesariamente representan la realidad ni el día a día de las personas, ni de esas mismas personas (porque nuestras redes no representan todo lo que somos y lo que vivimos) ni tampoco de la generalidad de la población.

Todo esto ha moldeado en nosotros una imagen “perfecta” de belleza que es totalmente irreal pero que aún así todos buscamos alcanzar. Esto genera problemas alimenticios y nos puede generar mucho daño a nuestro cuerpo y a la imagen que tenemos de nosotros mismos.

Mucho maltrato cada día en el espejo, mucha ansiedad, mucha inseguridad.

Pero lo positivo es que cada vez más hay más consciencia sobre esto. Las mismas modelos han empezado a hablar sobre lo irreal de esta “perfección” que se ha proyectado alrededor del físico. Han denunciado retoques de photoshop para mejorar su figura o su imagen, han desenmascarado la magia que puede lograr una pose en una foto o un buen manejo de luz, entre muchas otras cosas.

Marcas también han salido a defender estas cosas creando campañas de belleza real.

Y es que no se trata de ser perfectos, se trata de ser reales.

Se trata de ser nosotros mismos, de trabajar todos los días para lograr nuestra mejor versión y superarnos día con día pero con una comparación propia e interna, no en el exterior.

Esto hay que hacerlo con felicidad y positivismo, sin sufrimiento o presión de por medio. Y por eso cada vez más la comida y nuestra alimentación va ligada al amor propio y a una aceptación de la persona única que cada uno es.

Entonces, definitivamente lo que comemos tiene un impacto significativo en nuestra salud y por eso se denomina como el segundo pilar. No solo toma un rol en la parte emocional de las personas (como lo comentaba arriba, sentirse mejor, amarnos más, etc), sino también en nuestra salud, en la salud de nuestro cuerpo.

Muchos años atrás, Hipócrates, el padre de medicina moderna, dijo: “Que la comida sea tu medicina, y la medicina sea la comida”. Y no hay época donde esta frase sea más relevante, que ahora.

Según varios estudios, se demuestra que una mala dieta es responsable de más enfermedades y muertes que la poca actividad física, el alcohol y fumar ¡combinados! Este es un dato increíble. Es muy común conectar una mala dieta con condiciones como obesidad o sobrepeso, pero una mala dieta también puede estar influenciando muchas otras condiciones como: migrañas, problemas digestivos y hasta problemas de salud mental como la depresión y la ansiedad.

¿Entonces por qué es tan difícil para todos dominar este tema?

Una de las razones es la confusión. No hay día donde no encontremos un nuevo titular o una nueva noticia hablando de “la nueva y la mejor dieta”. ¿Low carb, low fat, vegan, paleo? Todas las anteriores funcionan, pero funcionan para diferentes personas. Esto dejando de lado muchas promesas falsas en pastillas o demás cosas que nos ofrecen como “soluciones mágicas” que al final no son sostenibles en un largo plazo.

¿Entonces cómo deberíamos confirmar cuál es la mejor dieta para nosotros?

Podemos tener una muy buena idea sobre los principios de una buena alimentación al estudiar las llamadas “Blue Zones” o Zonas Azules.

Estas son aquellas zonas o lugares alrededor del mundo donde las personas son más longevas y con índices mínimos de enfermedades crónicas, muchos superando los 100 años. Un ejemplo son los Okinawa en Japón. Científicos han estudiado de manera profunda sus dietas y estilos de vida para intentar averiguar cuál es “la magia”.

Pero cuando se ven sus dietas, cada lugar es sumamente diferente.

Unos llevan una dieta animal, otros son completamente vegetarianos. Entonces no se trata del tipo de dieta. Se trata de principios básicos que tienen en común:

1. Todos comen comida mínimamente procesada.

2. Comen local y priorizan productos de temporada.

3. Limitan azúcar refinado y agregado.

4. Sí se dan sus gustos, pero son muy de vez en cuando (en fechas especiales como Navidad, por ejemplo) y no todos los días.

Entonces sea Low carb, Low fat, Paleo o Vegan, las personas que realmente tienen una dieta saludable son aquellas que se guían por estos principios. El problema con estos términos (Low fat, etc) es que nos hablan sobre un estilo de dieta, pero no nos aseguran la calidad de la comida, que es lo más importante.

Es importante también resaltar que las Zonas Azules no solo dominan el pilar de la comida, también dominan los otros 3 pilares. Duermen súper bien, son físicamente activos y tienen bajos niveles de estrés. Por eso insistimos que la dieta que escojamos llevar no es aislada, se debe considerar e integrar en el contexto de los demás pilares.

Un estudio pequeño realizado en Australia, llamado el “Smiles Trial”, demostró como un cambio de dieta puede tener un cambio radical en nuestros comportamientos.

El estudio se realizó en personas diagnosticadas con depresión. Un grupo tuvo una dieta modificada mediterránea, supervisada por un profesional, y en 12 semanas el grupo que siguió esa dieta demostró avances significativos en sus síntomas de depresión. Pacientes con diagnóstico de depresión moderada o severa demostrando cambios en su humor, ¡simplemente por su dieta! Porque cambiar nuestra comida, cambia nuestro humor.

¡Ahora veamos algunas estrategias que podemos usar en nuestro día a día!

Tip #1: Comerse un arcoiris de vegetales todos los días.

Esta es una de las formas más simples de lograr un impacto positivo en nuestra dieta. Todos sabemos que los vegetales son buenos para nosotros, ¿verdad? ¿Pero por qué? Una de las razones que podemos no saber es la siguiente. En los últimos 10 años más y más científicos han salido hablando sobre los trillones de bacterias que viven dentro de nosotros, junto con su material genético. Son tantas que la colección de bacterias dentro de nosotros pesa lo mismo que lo que pesa nuestro cerebro, y son lo que logran que nuestro intestino esté saludable.

Las llamamos flora o microbiota intestinal. Y lo increíble de esto es que su salud influencia millones de procesos en nuestro cuerpo como la digestión o función intestinal, pero también cosas externas al intestino como nuestro humor, nuestra piel y hasta nuestro peso. Hace unos años pensábamos que el dilema estaba entre las bacterias buenas versus las bacterias malas, pero ahora vemos que este enfoque era muy simplista. ¿Por qué?

Si comparamos las bacterias actuales de las personas de la cultura occidental con las de un cazador moderno en una tribu en Tanzanía, vemos que nosotros en el occidente hemos perdido hasta 50% de nuestra diversidad de bacterias en comparación a ellos. Y se cree que esta falta de diversidad es la que contribuye al aumento de enfermedades crónicas como alergias, infecciones, entre otras.

Una de las formas que este tipo de tribus obtiene esta diversidad es por el consumo de gran variedad de plantas. Y si comparamos eso con las personas en Estados Unidos, por ejemplo, vemos que estas tribus consumen alrededor de 2.000 diferentes plantas en su vida, cuando una persona de Estados Unidos consume de 3 plantas únicamente: maíz, trigo, soya.

Por esta razón, una de las formas más sencillas para cambiar la salud de nuestras bacterias intestinales es consumir alrededor de 5 vegetales diferentes al día. Y de diferentes colores si podemos. Acá podemos incluir frutas también, pero el enfoque está en vegetales porque todos estamos más acostumbrados a comer fruta, pero muchos dejamos los vegetales de lado, por ende esto es algo que se debe impulsar más.

Una estrategia para ayudarnos con esto es una Tabla de Arcoíris que podemos poner en la puerta de nuestra refri.

Cada vez que vamos a desayunar, almorzar, cenar o merendar, la idea es revisar la cantidad de colores que estamos ingiriendo a través de vegetales. Esto puede ayudar mucho con niños especialmente, ya que convierte el consumo de vegetales en un juego donde la meta es consumir la mayor cantidad de colores posibles y marcarlos en la tabla de arcoiris de manera diaria. Al marcar la tabla cada día logramos llevar un récord de la cantidad de colores que hemos consumido día a día. Los niños se verán involucrados en este juego y consumirán los vegetales como parte de esta dinámica.

Al inicio no necesariamente lo harán porque entiendan los beneficios de los vegetales, pero con el tiempo si se continúa con la dinámica, esto se convertirá en un hábito y los beneficios de cada vegetal se les empezarán a explicar mientras van creciendo.

El consumo de tantos vegetales nos dará más fibra en nuestra dieta, que es algo que está faltando mucho en la vida moderna. Esta fibra es la comida perfecta para estas bacterias, ya que nosotros no podemos digerir la fibra por nosotros mismos pero las bacterias sí. Y cuando lo hacen, producen compuestos llamados ácidos grasos y ellos ayudan a hacer cosas increíbles como: regular nuestro sistema inmune y reducir niveles de inflamación.

Entre más colores comamos, más variedad de beneficios obtendremos. Lo que significa que estaremos ingiriendo más de estos compuestos increíbles que vienen de las plantas. Los vegetales rojos como los tomates tienen licopeno que es bueno para la salud de nuestro corazón. Los vegetales naranja son buenos para nuestro sistema inmune y nuestra salud ocular. Los vegetales verdes como espinaca, brócoli y espárrago tienen niveles altos de polifenole que tiene beneficios en la salud de nuestro cerebro, en qué tan rápido envejecemos y en los niveles de inflamación. El punto final: enfocarse en comer colores, y así obtendremos muchos beneficios y muchos de estos beneficios vendrán al incrementar la salud de nuestras bacterias.

Tip 2: Mini – fast.

Constantemente todos estamos intentando cambiar nuestras dietas y nos frustramos al no ver resultados. ¿Pero qué tal si podemos ver resultados cambiando cuándo comemos, en lugar de lo que comemos?

La recomendación principal es consumir toda la comida en una ventana de 12 horas y al hacerlo, se ven impactos súper positivos en el peso, niveles de azúcar en la sangre, función del sistema inmune, entre otros. Para que sea más sencillo se puede hacer acompañado: en pareja, en familia o con compañeros de trabajo.

Tip 3: Controlar los ambientes que podemos controlar.

Cada vez que salimos de la casa, hay tentaciones. Cafeterías, pastelerías, restaurantes, heladerías, lugares llenos de postres. Esto hace que tengamos que usar mucha de nuestra fuerza de voluntad cada vez que salimos de la casa. Por ende, no deberíamos tener que usarla dentro de la casa o en nuestra oficina.

Entonces la regla es: No tener cosas que nos llenen de tentación en la casa ni en la oficina. Ese paquete de papitas que nos encanta, esos chocolates preferidos, esos cereales poco saludables pero que nos encantan y nos llevan a nuestra niñez, esos helados que son nuestra debilidad, etc. Esto es importante porque la fuerza de voluntad servirá los primeros días, pero no servirá todo el tiempo, y tarde o temprano caeremos en la tentación. Un día tendremos un mal día en el trabajo o una discusión con nuestra amiga / amigo / pareja, y llegaremos a la casa a caer y arrasar con todo eso que no es lo ideal. Al no tener estos alimentos en nuestra casa, esa ansiedad del momento eventualmente pasará, porque cada vez que llegan esos antojos de dulce no es necesariamente porque tengamos hambre.

Estos son solo 3 tips de muchísimos que pueden haber para mejorar nuestros hábitos y nuestra relación con la comida.

Por eso los motivamos a tener más consciencia sobre los alimentos que consumimos, sobre su origen, sobre los beneficios que nos dan, con qué actitud decidimos recibirlos y el tiempo en el que decidimos comerlos.

Comer con felicidad y positivismo, en lugar de con culpa y ansiedad.

Fuente: Calm.

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