¡El poder de la gratitud!: Una mentalidad agradecida

Hoy queremos hablar del poder de la gratitud en nuestras vidas y cómo podemos trabajar diariamente para tener una mentalidad más agradecida.

Vamos a hablar sobre cómo la gratitud tiene el poder de abrir nuestra mente, nuestro corazón y nuestra intención… para reconocer todo lo positivo que tenemos.

Hoy en día escuchamos mucho sobre la gratitud, pero en la cultura actual donde siempre «queremos más», la experiencia de gratitud en el día a día es muy difícil de lograr.

Y el tema aquí es que está bien querer más, está bien ser ambiciosos, querer lograr nuestras metas y todo lo que visualizamos para nuestra vida. Eso es algo positivo porque nos mantiene inquietos, aprendiendo, mejorando, optimizando, cambiando… representa nuestra necesidad de siempre querer crecer y estar mejor.

Pero no podemos confundir eso con una actitud poco agradecida hacia lo que sí tenemos hoy, porque una cosa no quita la otra. No son excluyentes, mas bien son complementarias. Y aquí lo que queremos decir es que podemos (y debemos) tener ambas cosas.

Podemos tener por un lado esa chispa ambiciosa que nos mantiene en crecimiento constante, pero por otro lado esa mentalidad agradecida, esa paz que nos permite reconocer, valorar y apreciar lo que actualmente tenemos, tal y como está, sin querer cambiarlo ni compararlo.

Pero esto es muy difícil, porque como seres humanos tenemos tendencias naturales hacia la negatividad y la insatisfacción. 

Es algo comprobado. Siempre vemos lo que falta, lo que no funciona, lo que no hemos podido lograr, en lugar de ver lo que está bien, lo positivo, lo que sí hemos logrado.

Si nos queda alguna duda sobre esta afirmación, solamente pensemos cuando tenemos un problema o alguna angustia en nuestra vida. ¿Cuántas veces aparece ese problema o esa angustia en nuestra mente? ¿Cuántas horas le dedicamos? ¿Cuánto ocupa de nuestro tiempo antes de que siquiera suceda? ¿De cuántos momentos nos roba por estar pensando en eso y no viviendo el «ahora»?

Ahora veamos cuando nos pasa algo bueno o positivo. Cuando logramos algo, cuando nos felicitan, cuando algo malo que pensábamos que nos iba a pasar al final no nos pasa. ¿Le dedicamos tanto tiempo en nuestra mente como a lo negativo? ¿Lo celebramos con tanto entusiasmo como deberíamos? ¿Lo agradecemos tanto como deberíamos? ¿O a veces hasta lo saboteamos pensando que no lo merecemos?

¡Tenemos que ser más agradecidos!

¡Tenemos que felicitarnos más por lo que tenemos y lo que hemos logrado!

Entonces la pregunta es, ¿por qué nos cuesta tanto ser agradecidos? Por temas biológicos de cada persona (genética), por temas culturales aprendidos (sesgos cognitivos), o hasta por temas bioquímicos: patrones codificados en la estructura de nuestra mente.

Pero lo positivo de todo esto es que si dedicamos cierto tiempo, cada día, a reconocer lo que está bien en nuestra vida, lo positivo de nuestros logros, lo bueno que tenemos… entonces nuestro hábito de negatividad se debilita, y nuestra apreciación hacia la vida se fortalece.

La buena noticia es que la gratitud es el antídoto de esa constante insatisfacción.

La gratitud es la práctica de levantarnos todos los días con la intención de ver lo bueno a nuestro alrededor. Y para realmente practicar gratitud, debemos incorporarla a nuestra vida todos los días de una manera significativa y duradera.

En la cultura de hoy, el concepto de gratitud es sobre simplificado. Existe esta idea de que sentirse agradecido es fácil. Pero para la mayoría es muy difícil de practicar de una forma profunda, consciente y diaria.

Aunque algunos días la gratitud se siente «fácil» porque empezamos una nueva relación, nos vamos de vacaciones, recibimos un regalo o recibimos un aumento… la mayoría del tiempo no estamos en lo «fácil», estamos en el día a día de nuestra vida.

Un día a día que implica estrés, esfuerzos, pagar cuentas, problemas, trabajo, comparaciones de nuestra vida con otros o deseando tener cosas que no podemos tener. Y todo esto se convierte en algo tan habitual, que es difícil ver los grandes regalos de nuestras vidas todos los días.

En estos días, es donde está el verdadero reto de ser agradecidos.

Esto nos dice que quien agradece hasta en los momentos más oscuros, es quien verdaderamente tiene una mentalidad agradecida.

La gratitud es un cambio de percepción que dirige nuestra atención a lo positivo, por más pequeño que sea: las personas que amamos y vemos todos los días, la electricidad, el agua potable, la ropa limpia que nos podemos poner cada día, la comida que nos alimenta y nos encanta, una casa con un techo para estar seguros, una cama donde dormir cómodos, nuestra salud, tener familia que nos apoya, tener trabajo que nos llena y nos sostiene, vivir en un país sin guerra, vivir en libertad, entre miles de otras cosas que podemos nombrar.

La gratitud nos despierta a lo que normalmente es invisible, pero que está justo en frente de nosotros todos los días… para que dejemos de tomar esas cosas por sentado y veamos el gran valor que hay en ellas.

Gratitud es apreciar y agradecer las cosas cuando las tenemos y no esperar a perderlas para ver su gran valor.

Gratitud es practicar y alimentar patrones de pensamiento positivos, que nos lleven siempre a ver lo positivo a nuestro alrededor. Y esto es muy importante, porque nosotros cada día alimentamos nuestra mente de patrones. Cuando nos levantamos de mal humor y empezamos a ver todo lo negativo de la vida, una cosa negativa luego lleva a otra, luego a otra, luego a otra. Si en lugar de eso nos levantamos con otra actitud, una positiva que decide agradecer, entonces empezamos a alimentar un patrón positivo, una cosa positiva lleva a otra, luego a otra, luego a otra.

Y es que además, ser agradecido no se trata solo de estar más felices o de tener una actitud positiva.

Cuando somos agradecidos obtenemos muchos beneficios: nos convertimos en personas más satisfechas con nuestras vidas, con más esperanza para nuestro futuro, nuestras relaciones mejoran y se fortalecen porque mostramos más apreciación hacia ellas. Inclusive un estudio de la Universidad de Carolina del Norte, indica que las parejas que experimentan gratitud diaria se sienten más cercanas y más satisfechas con la relación que tienen.

También hay muchos beneficios a nivel de salud por practicar la gratitud: un sistema inmune más fuerte, presión sanguínea baja, dormir mejor tanto en calidad como en cantidad y cuidarnos mejor a nosotros mismos.

Por supuesto también trae muchos beneficios de salud mental. Se ha demostrado que practicar gratitud afecta nuestro cerebro a un nivel bioquímico que aumenta la serotonina y la dopamina, el mismo efecto que tienen los anti depresivos solo que de manera 100% natural y gratuita.

La gratitud reduce la depresión y la ansiedad, y ayuda a tener niveles más bajos de la hormona del estrés: cortisol. Entonces personas agradecidas logran manejar mejor el estrés. También están más alertas, entusiastas y productivas. Y experimentan niveles más altos de amor, felicidad y optimismo.

En palabras sencillas, la gratitud nos hace más felices y saludables. Es como un elixir mágico de nuestro bienestar.

Y hay un beneficio final que es muy importante hoy en día en esta cultura de estrés crónico: gratitud nos da un sentido muy poderoso de resiliencia interna que nos protege de la turbulencia de este mundo tan incierto.

Si podemos lograr que la gratitud sea un hábito, ésta se convierte en la configuración predeterminada de nuestra vida y cuando la vida se sienta descompuesta o desordenada, como suele pasar, nuestra actitud agradecida nos ayudará a salir de eso.

Pero, la gratitud no solo pasa porque sí.

Y esto es muy importante de entender. No es algo que simplemente llega sin que nosotros lo busquemos o trabajemos. Tiene que ser una elección consciente. Una práctica diaria que debemos aplicar y repetir todos los días. Mientras nuestra práctica crece, nuestro nivel básico de bienestar gradualmente crecerá, transformando cómo nos vemos a nosotros mismos y cómo vemos la vida.

  • La gratitud convierte nuestros fracasos, en oportunidades para aprender.
  • Nuestras dificultades, en sabiduría.
  • Nuestro dolor, en sanación.
  • Vemos el mundo con más humildad, apreciación y curiosidad.

Claro, entender todos los increíbles beneficios de la gratitud, no necesariamente hace que sea más fácil de practicarla a diario.

Entonces, la pregunta es, ¿cómo cultivamos esta práctica? 

Como este es un tema tan extenso, este será el primer blog de varios, donde tocaremos:

  1. Re-codificando la negatividad: Aprendamos cómo replantear nuestra tendencia hacia pensamientos y emociones negativas.
  2. Las barreras de la gratitud: Entendamos las barreras que se interponen en la gratitud, y cómo sobrepasarlas.
  3. Descubriendo las bendiciones escondidas: Herramientas, ejercicios y técnicas para despertar la gratitud en nuestras vidas y que se convierta en una práctica diaria.
  4. Tu mapa hacia la gratitud: Concluiremos el tema para que la práctica de la gratitud se ponga en marcha.

Al final, todos tendremos todo lo que necesitamos para empezar con nuestra práctica diaria de gratitud.

Y para terminar este primer blog sobre gratitud, quisiéramos dejarlos con una reflexión.

Muchas veces caemos en esta ilusión de que somos independientes en el mundo. Trabajamos por dinero, y ese dinero nos compra cosas. Entonces nos hemos ganado todo lo que tenemos, ¿verdad? Pero cuando vemos más de cerca, rápidamente nos daremos cuenta que sin las personas, el dinero es insignificante. De hecho, hemos dependido de otros en todas las facetas de nuestras vidas.

Empezando por nuestra niñez. Como niños, mostrábamos poca apreciación por nuestros padres o quienes nos cuidaban: nos bañaban, daban de comer, nos vestían, enseñaban a caminar y hablar. Simplemente tomamos esas cosas por sentado. De la misma forma como tomamos tantas otras cosas por sentado cada día.

Como la comida que nos nutre. ¿Acaso sembramos nosotros mismos las frutas y los vegetales que consumimos? ¿Acaso manejamos nosotros para transportarlas y llenar los anaqueles del supermercado? Como la casa en la que vivimos. ¿Acaso nosotros mismos la construimos? O nuestra ropa. ¿Acaso la cosimos nosotros mismos? ¿O mas bien tomamos un carro, que otra persona construyó, o un bus, que otra persona manejó, a la tienda a comprarla? Y rara vez damos cabeza a pensar por qué en las noches no estamos tropezando en la oscuridad, porque las personas inventaron la luz para guiar nuestro camino.

Entonces, el ejercicio de hoy es ver a nuestro alrededor, a lo que sea que tengamos en frente, no importa si estamos adentro de nuestra casa o apartamento, o estamos afuera. Escaneemos el lugar, y reconozcamos que tantas cosas que disfrutamos a diario son gracias a otras personas que han trabajado para nosotros tenerlas.

Somos parte de un sistema interdependiente de seres humanos.

Cuando conscientemente lo pensamos, en un sentido le debemos mucho a otras personas que se han preocupado por cuidarnos.

Y por eso, debemos agradecer.

Fuente: Calm.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s